Yo jamás podría ser presidente, porque hay unos días en los que mi cuerpo colapsa y me lleno de angustia por las venas.
A la gente le ha dado por llamar a esto stress, pero no estoy seguro de que hablemos de lo mismo. Es tan absurdo, no obedece a razones, es simplemente una reacción del cuerpo a no se sabe qué.
La realidad que me carcome los miembros es irrevocable, pero al mismo tiempo tan falsa. ¿Qué importa, carajo, que te hayas quedado por ahora sin amor? Ya vendrá más adelante y si no viene qué importa.
Pero no basta pensar, este calambre sigue en el cuerpo sin dejarme dormir, prensando cada músculo, deformando mi espalda.
No podría ser presidente como tú, porque algunos días no saldría de la cama, domado por el cansancio que produce el insomnio. No podría ir a cumbres, porque me quedaría respirando profundo para no ahogarme sin razón y con mucho aire.
A la gente le ha dado por llamar a esto stress, pero no estoy seguro de que hablemos de lo mismo. Es tan absurdo, no obedece a razones, es simplemente una reacción del cuerpo a no se sabe qué.
La realidad que me carcome los miembros es irrevocable, pero al mismo tiempo tan falsa. ¿Qué importa, carajo, que te hayas quedado por ahora sin amor? Ya vendrá más adelante y si no viene qué importa.
Pero no basta pensar, este calambre sigue en el cuerpo sin dejarme dormir, prensando cada músculo, deformando mi espalda.
No podría ser presidente como tú, porque algunos días no saldría de la cama, domado por el cansancio que produce el insomnio. No podría ir a cumbres, porque me quedaría respirando profundo para no ahogarme sin razón y con mucho aire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario